El Madrid Arena no solo fue testigo del cierre de la octava temporada de la FMS España, fue el escenario de una consolidación histórica. En una jornada donde las calculadoras echaban humo, un nombre propio se encargó de recordar por qué, desde 2013, el freestyle español tiene un dueño indiscutible. Chuty no solo se llevó su quinto anillo; lo hizo firmando una temporada perfecta, invicta y dejando una imagen para la posteridad: un micrófono en el suelo y un abrazo con su familia mientras el resto del mundo seguía intentando descifrar cómo frenarlo.
El Rey que ya no necesita rapear
Chuty llegaba a la capital con los deberes prácticamente hechos, solo necesitaba una réplica para ser campeón, pero su mentalidad no entiende de mínimos. Tras pasar por encima de un Stuart (Extra Player) que se vio superado por la presión y las trabas en los momentos clave, el madrileño certificó su pentacampeonato de forma directa.
Pero el momento de la noche llegó en su cierre contra Barón. Con el título ya en el bolsillo y tras dar un recital de superioridad técnica, Chuty decidió que su último patrón no necesitaba palabras. Dejó caer el micro, dio media vuelta y se fue a celebrar con su esposa. Un gesto de “misión cumplida” que alarga un legado que él mismo se encarga de romper y reconstruir cada año.
Arkano: El regreso del niño prodigio entre lágrimas
Si la parte alta parecía escrita, el drama real se vivió en la lucha por el billete a la FMS Internacional de México. El duelo entre Arkano y Sweet Pain fue el corazón emocional del evento. Arkano, que hace apenas un año vagaba por la FMS Perú sin rumbo y terminando último, ha completado su redención personal. Tras un año de limpieza (un año sin beber ni fumar, como él mismo recordó), volvió “la Bestia”.
A pesar de caer ante un Nitro que vendió carísima su piel pese a terminar colista, Arkano se lo jugó todo contra Sweet Pain en una batalla de infarto que se decidió por un ajustadísimo 3-2. Ver a Arkano romperse a llorar sobre el escenario al confirmar su clasificación para la Internacional fue el recordatorio de que el freestyle, más allá de las rimas, es una cuestión de alma. Una pena por Sweet Pain, que firmó una temporada de picos altísimos y mereció un premio que el destino le negó en el último suspiro.
La vieja escuela reclama su sitio: Babi e Invert roban el show
Aunque las exhibiciones no sumaban puntos, lo que vivimos entre Babi e Invert fue, para muchos, el momento de mayor voltaje de la noche. Fue una oda al freestyle de parque, a la “sangre” y al insulto directo que a veces se diluye entre tanta métrica compleja. Babi demostró que es un pecado histórico que no tenga una plaza fija en la liga, manteniendo una vigencia asombrosa y conectando con el público como solo los elegidos saben hacer.
Por su parte, Invert llegó como el tapado de la cita y terminó callando todas las bocas. El campeón del mundo de 2014 mandó un mensaje contundente: tiene el hambre y el nivel para volver a la élite y pelear de tú a tú con cualquiera. Fue, sin duda, la batalla que más hizo vibrar a un Madrid Arena que pedía ese estilo clásico a gritos.
Realidades, revelaciones y despedidas
La jornada también sirvió para confirmar que el relevo generacional ya es presente. Dani VK, el discípulo de Gazir, ha pasado de ser una promesa a una realidad absoluta en menos de un año, asegurando un cuarto puesto más que merecido tras imponerse a Fabiuki y Nez.
En el otro lado de la moneda, Nitro que, pese a quedar último, se fue con la cabeza alta tras vencer a Arkano y demostrar que sigue siendo un competidor de élite. Zasko, fiel a su estilo indescifrable, terminó quinto dejando la sensación de que, si se lo propone, la temporada que viene puede ser el año en el que por fin asalte el trono.

