El Real Madrid sigue empeñado en pelear esta Liga hasta el último aliento. El equipo de Álvaro Arbeloa goleó al Elche en una noche que empezó con el oficio de los veteranos y terminó con la explosión de júbilo de un Santiago Bernabéu rendido a sus jóvenes perlas. En medio de una plaga de bajas que obligó a tirar de la ‘Fábrica’, el Madrid demostró que tiene fondo de armario y un diamante turco que hoy decidió disparar desde su casa para entrar directamente en la historia.
El Halcón vuela y Rüdiger baila
El partido no fue un paseo de inicio. El Elche de Sarabia quiso la pelota, pero este Madrid, incluso a medio gas pensando en Mánchester, es letal. En el minuto 39, tras una falta botada por Valverde, Rüdiger cazó un rechace en el área para fusilar a Dituro y abrir la lata.
Pero la joya de la primera parte llegó cinco minutos después. Fede Valverde, que vive una semana de ensueño tras su hat-trick europeo, enganchó un latigazo seco desde la frontal que se coló por la escuadra. El capitán silencioso puso el 2-0 y dejó claro que, ahora mismo, no hay un centrocampista con más impacto en el mundo que él.
El sello de la Fábrica: Huijsen y Yáñez
Tras el descanso, Arbeloa gestionó esfuerzos y dio paso a la savia nueva. En el minuto 66, una conexión con sello del Castilla sentenció el choque: centro medido de Yáñez y cabezazo impecable de Dean Huijsen para poner el 3-0. El central internacional español responde a las críticas de la mejor manera: en el campo.
Ni siquiera el autogol accidental de Manuel Ángel, que puso el 3-1 para el Elche, inquietó a un Bernabéu que guardaba lo mejor para el final. Thibaut Courtois también quiso su cuota de pantalla con una mano imposible a André Silva en el descuento, recordándonos quién es el mejor portero del planeta.
La locura de Arda Güler: ¡Desde 65 metros!
Cuando el partido moría, Arda Güler decidió que el 4-1 debía ser una leyenda. El turco, que había entrado en la segunda mitad, vio a Dituro adelantado y, desde su propio campo, soltó un zurdazo teledirigido que recorrió 65 metros antes de besar la red. Una locura que hizo que Arbeloa se llevara las manos a la cabeza y el estadio estallara en una ovación atronadora.
El Real Madrid duerme hoy a solo un paso del liderato, cargado de moral y con la confirmación de que sus jóvenes no solo piden paso, sino que ya deciden partidos. Con este hambre y este talento, que se preparen en el Etihad, porque este Madrid no tiene techo.


