El Bernabéu, en modo alerta

febrero 24, 2026

Los partidos entre el Real Madrid y el Benfica esta temporada están siendo de lo más significativos y, por desgracia, no siempre por el fútbol ofrecido. El primero, en la fase liga de Champions, supuso un desastre más para el conjunto blanco, que perdió por 4 a 2 con un gol final de Trubin, el portero de Las Águilas, y dejó escapar el Top-8 y, por tanto, el pase directo a octavos. Lo contrario le pasó al conjunto de José Mourinho, que con la victoria, consiguió colarse entre los 24 clasificados.

Esta circunstancia volvió a cruzar los caminos de ambos clubes y el pasado martes se vieron las caras de nuevo en el Estádio da Luz en la ida de los octavos de final. En este segundo encuentro el marcador fue distinto, 1-0 para los de Álvaro Arbeloa, pero el protagonismo del partido se lo llevó un presunto insulto racista de Prestianni a Vinicius que desencadenó en una bronca e imagen tremendas sobre el terreno de juego. El Madrid se reveló y el Benfica se defendió y los días posteriores así han continuado, con acusaciones cruzadas y con la situación todavía sin aclarar a menos de 24h de su tercer encuentro, el de vuelta de octavos.

La UEFA se encuentra inmersa en la investigación y este lunes anunció la suspensión provisional de Prestianni “por la violación prima facie del Artículo 14 del Reglamento Disciplinario de la UEFA (DR) relacionado con un comportamiento discriminatorio”, lo que significa que el argentino no podrá jugar en el Santiago Bernabéu ni se reencontrará con Vinicius y sus compañeros ni tendrá que plantarse ante el público madridista.

Quien tampoco será recibido por la afición blanca es José Mourinho tras ser expulsado con doble tarjeta amarilla por insistentes protestas al árbitro en el encuentro de ida. Por ello, lo que iba a ser la vuelta del ex-entrenador madridista al feudo blanco 13 años después tendrá que esperar. Aunque quizá mejor, porque en Chamartín no han sentado bien sus palabras hacia Vinicius y el altercado.

El Bernabéu no estará en alerta solo por la tensa situación entre ambos conjuntos, sino que también por el plano deportivo de su propio club. El Real Madrid no termina de arrancar, no termina de convencer y no termina de encontrarse. A la regularidad ni se la ve ni se la espera, al menos en un corto plazo, y la afición está empezando a desesperarse, si es que no lo está ya. Los pitos no cesan y todas las partes del club saben que este miércoles se juegan mucho. Entre otras muchas cosas, el dar una buena imagen en su competición fetiche.

La mayor incógnita ronda alrededor de Mbappé y su rodilla izquierda. Según apuntan las últimas informaciones, el francés completó bien el entrenamiento de este martes, pero se retiró antes que sus compañeros, parece que por esas molestias que lleva arrastrando meses. En la rueda de prensa posterior a la sesión, Arbeloa reconoció el esfuerzo que está realizando el jugador y que “está para jugar”. Eso sí, todo dependerá de sus sensaciones en las horas previas al partido porque, tal y como dijo el técnico tras la derrota frente a Osasuna, “cuando creamos que no está en condiciones de jugar, no vamos a arriesgar. No es algo que decida yo solo, lo hablo con los médicos y con él. Y cuando él se siente preparado para jugar, juega”.