El Atleti sobrevive a una noche de brujas

febrero 18, 2026

El Atlético de Madrid salió vivo de un Jan Breydel volcánico tras empatar (3-3) ante el Club Brujas en la ida de los playoffs de la Champions League. En un partido que rozó la esquizofrenia futbolística, los de Diego Pablo Simeone desperdiciaron una ventaja de dos goles, supieron sufrir cuando los belgas remontaron y terminaron arañando un resultado que, aunque deja un sabor agridulce por cómo se produjo, permite que el Metropolitano dicte sentencia.

De la pegada de ‘La Araña’ al martillo de Lookman

El Atleti saltó al césped con la lección aprendida tras el varapalo de Vallecas. Con un once de gala, los rojiblancos golpearon primero gracias a la picardía. En el minuto 8, el VAR detectó una mano de Seys y Julián Álvarez no perdonó desde los once metros. La “Araña” volvía a picar en su territorio favorito: la Champions.

El Brujas no se amilanó y obligó a Jan Oblak a realizar dos paradas de esas que justifican una carrera. Pero justo cuando el descanso asomaba, llegó el golpe psicológico. En un córner botado por Julián, Griezmann peinó y Ademola Lookman apareció en el segundo palo para fusilar a Mignolet. El 0-2 al descanso parecía poner alfombra roja hacia los octavos.

El apagón y la resurrección belga

Sin embargo, la segunda mitad fue un suplicio. En apenas diez minutos, el Atlético se desconectó y el Brujas, empujado por su joven y talentosa vanguardia, igualó la contienda. Onyedika y Tresoldi aprovecharon las facilidades defensivas de un Atleti que ni olía la pelota ni cerraba los espacios por bandas.

Simeone reaccionó metiendo a Baena y Sorloth, y el partido entró en una fase de locura absoluta. El noruego tuvo la victoria en un cabezazo que se estrelló en la cruceta y en un mano a mano que Mignolet salvó milagrosamente.

Autogoles, el VAR y el mazazo de Tzolis

La fe del Atleti tuvo premio en el minuto 79. Una internada de Llorente terminó con un centro tenso que el central Ordóñez introdujo en su propia portería al intentar despejar. El 2-3 parecía definitivo, pero en esta Champions nada es lo que parece.

En el minuto 90, cuando el Atleti ya se veía con medio billete en el bolsillo, Tzolis se inventó un zurdazo cruzado que batió a Oblak. El linier levantó la bandera por fuera de juego, pero tras unos minutos de infarto, el VAR validó el tanto al demostrar que Nahuel Molina rompía la línea por milímetros.

El 3-3 final deja una sensación extraña: el Atleti marcó tres goles fuera de casa, algo inaudito en su historia en Bélgica, pero fue incapaz de cerrar un partido que tenía dominado. Todo se decidirá en Madrid, donde el Metropolitano deberá ser, una vez más, el jugador número doce para evitar que esta noche de brujas se convierta en una pesadilla definitiva.