En el adelanto de la fecha 31 de la Premier League, el Arsenal empató 2-2 ante el Wolverhampton como visitante en el estadio Molineux, tras ir ganando 2-0. Líder contra colista, el encuentro fue mucho más parejo de lo que indicaban los papeles, en línea con el ajustado 2-1 que los Gunners habían conseguido en diciembre en el Emirates. El partido fue plano, apagado y con escasas emociones, marcado por un nivel bajo del puntero y pocas propuestas del local.
El resultado le permite al Arsenal ampliar provisoriamente la ventaja sobre el Manchester City a cinco puntos, aunque con un partido más disputado. La distancia es engañosa: si los Citizens ganan su próximo compromiso, podrían quedar a solo dos unidades.
Arranque ideal para los de Arteta
En cuanto a las disposiciones tácticas iniciales, el Arsenal presentó su once habitual, aunque se organizó en un 4-2-3-1, con Bukayo Saka como mediapunta y, por momentos, recostado hacia el interior derecho. El Wolverhampton, en cambio, planteó un 3-4-3 de carácter defensivo, replegado y sin ejercer presión alta.
Con tan solo 4 minutos de juego, un envío al área de Declan Rice desde el vértice izquierdo encontró a Saka entrando al área chica. El capitán del Arsenal apenas la rozó de cabeza y el balón pasó entre las piernas de José Sá, para así abrir el marcador 1-0.

Los próximos minutos vieron largas posesiones por parte de los dirigidos por Mikel Arteta, jugando ellos con la comodidad del resultado. Wolverhampton comenzó a verse obligado a salir de su plan inicial, adelantando las líneas defensivas y arriesgando más en los pases, escenario de ideal para la presión sistematizada del Arsenal.
Repliegue local y dominio Gunner
A los 22 minutos, Angel Gomes tuvo que salir de cambio en el Wolves por lesión, reemplazado por Tolu Arokodare. Tras la variante, Rob Edwards reordenó a su equipo con un 5-4-1 más compacto, decidido a esperar en campo propio y buscar el contraataque.
El resto del primer tiempo se desarrolló bajo un dominio claro del Arsenal, aunque sin mucha fluidez ni situaciones de peligro. Los Gunners acumularon remates, pero ninguno exigió seriamente a Sá. Por su parte, recién sobre el cierre el Wolves generó su primera ocasión clara: André probó desde afuera del área y su disparo pasó muy cerca del palo derecho de David Raya.
Baño de efectividad en ambos equipos
El segundo tiempo comenzó con el Wolves adueñándose de la pelota, aunque sin claridad para generar situaciones de peligro. La única ocasión medianamente clara fue a los 52 minutos, cuando Adam Armstrong probó desde media distancia y su remate pasó cerca del travesaño defendido por Raya.
Sin embargo, ese impulso inicial no tuvo continuidad. A los 55 minutos, en lo que fue el primer ataque del Arsenal en el complemento, llegó el 2-0. Un pase filtrado de Gabriel Magalhães encontró a Piero Hincapié ingresando solo al área, quien definió por encima de José Sá en el mano a mano. Tras la revisión del VAR y unos minutos de suspenso, el tanto fue convalidado para la felicidad del ecuatoriano y de los visitantes.

Pero la ventaja visitante no desmoronó al Wolves. A los 60 minutos, un espectacular remate con rosca desde fuera del área Hugo Bueno se clavó en el ángulo derecho de Raya y significó el descuento para los locales, poniendo el tablero 2-1.

Segundo tiempo espeso y sin muchas emociones
Tras el descuento, el partido cayó en un tramo desordenado y friccionado. A los 63 minutos, Arteta movió el banco en busca de mayor frescura ofensiva: Eberechi Eze y Gabriel Jesús reemplazaron a Noni Madueke y Viktor Gyökeres, ambos de baja participación en el encuentro. Sin embargo, las variantes no modificaron el desarrollo ni lograron romper la espesura del juego visitante. El panorama se complicó aún más para los Gunners cuando, a los 71 minutos, Saka debió salir por molestias en la rodilla derecha y fue sustituido por Leandro Trossard.
Por su parte, el Wolves comenzó a sentirse más cómodo con el ritmo bajo del encuentro y la falta de profundidad de su rival, aunque tampoco mostró argumentos para asumir el protagonismo ni generar situaciones claras, incluso después de marcar el descuento.
En consecuencia, el partido fue perdiendo intensidad y el nivel exhibido en los primeros minutos del primer tiempo se diluyó casi por completo.
Final con recompensas y castigos
El Arsenal jugó con fuego durante todo el complemento, y terminó pagando caro su falta de intensidad. En el minuto 93, cuando parecía que el resultado estaba sellado, llegó el empate 2-2. Tras un centro de Mateus Mané, una deficiente comunicación entre Gabriel y Raya dejó la pelota boyando en el área. Thomas Edozie remató con violencia; el balón impactó en Riccardo Calafiori, recién ingresado, y se convirtió en gol en contra.

Con pocos minutos por delante, el Arsenal no encontró claridad para recuperar la ventaja y terminó resignando dos puntos que pueden pesar en la recta final del campeonato. Por su parte, el Wolverhampton rescata un punto para acercarse a sus rivales por la permanencia.


