Gonzalo se viste de Raúl y Vinícius destroza a Aramburu: el Real Madrid gana 4-1 a la Real Sociedad. Los blancos no esperan a nadie en la carrera por el título.
El Real Madrid dormirá hoy como líder en solitario tras desmantelar a la Real Sociedad (4-1) en una noche donde la pizarra de Arbeloa silenció cualquier debate externo. Sin Mbappé ni Bellingham, el conjunto blanco tiró de mística y autoridad: la irrupción de Gonzalo con un gol “a lo Raúl” a los cinco minutos, el recital de seda de Alexander-Arnold en el lateral y un Vinícius Jr. indomable que provocó dos penaltis marcaron el ritmo de un partido que también supuso la redención táctica del técnico. Con la vuelta de Carvajal y Alaba sumando 30 minutos clave y la confirmación de Arda Güler jugando el partido completo, el Madrid lanza un órdago al FC Barcelona antes de su duelo en Montilivi: el Rey ha vuelto al sitio que le corresponde.

Gonzalo tiene el duende de Raúl y Trent la seda de Liverpool
La noche comenzó con el runrún en la grada por las ausencias de Mbappé (molestias en la rodilla) y Asencio (enfermedad). Sin embargo, el guion épico no tardó en aparecer. En el minuto 5, Trent Alexander-Arnold demostró por qué es el playmaker de seda que enamoró a Anfield: puso una asistencia extraordinaria al corazón del área para que Gonzalo, cual perro de presa, ajustara el balón al palo. La irrupción del canterano es un viaje al pasado; su colocación y olfato recordaron a la leyenda de Raúl González Blanco. Gonzalo no solo marca, lucha como un espartano y asfixia la salida txuriurdin, pidiendo a gritos un sitio entre las superestrellas.

Vini Jr. y el arte de la doma: Aramburu en el laberinto
La Real Sociedad, fiel a su estilo de no encerrarse, encontró el empate gracias a un error de novato de Huijsen, quien cometió un penalti evitable sobre Yangel Herrera que Oyarzabal no perdonó. Pero la alegría vasca fue un espejismo. Vinícius Jr. decidió que el partido era suyo. Primero, forzó un penalti tras una arrancada eléctrica que dejó sentado a Aramburu y él mismo se encargó de transformar.
Tras el descanso, el brasileño solo necesitó 50 segundos para volver a domar a su par. Con un caño de dibujos animados, provocó el segundo penalti de un Aramburu desesperado, que increíblemente terminó el partido sin ver la tarjeta amarilla a pesar de sus acciones. Entre medias, Fede Valverde puso la firma al tercer tanto con un zurriagazo de nivel top mundial que dobló las manos de Remiro.
El retorno del Capitán y el “silenciador” de Arbeloa
El tramo final del encuentro fue una oda a la gestión de grupo por parte de Arbeloa. El Bernabéu se puso en pie para recibir a Dani Carvajal, quien disputó 30 minutos de calidad tras un calvario de 307 días lesionado y 68 partidos perdidos entre su rotura de rodilla y recaídas musculares. Arbeloa no solo recuperó al capitán; también dio 30 minutos a Alaba, puso a Ceballos por delante de Cestero y permitió que Arda Güler completara los 90 minutos, acallando de un plumazo las críticas de la prensa durante la semana sobre su gestión de los cambios.

