Las alegrías son efímeras en el Atlético de Madrid. Si el billete a semifinales de la Copa del Rey había elevado los ánimos, la lesión de Pablo Barrios los bajó de golpe. Y este domingo, ante un Betis herido por la “manita” recibida en Copa, volvió a salir cruz en la moneda del Atleti. Del cielo al infierno en apenas unos días en lo que es el fiel reflejo de la montaña rusa que es el equipo rojiblanco.
Si los de Simeone exhibieron fútbol y goles el pasado jueves, ayer representaron la falta de ambos. Sin Pablo Barrios ejerciendo de motor y brújula, el fútbol fue lento y escaso de ideas. Y con el Betis cerrado en un bloque bajo el Atleti fue incapaz de anotar ni un solo gol. Del tarro desbordado en La Cartuja al tapón que derivó en la segunda derrota consecutiva en el Metropolitano.

Del fuera de juego de Griezmann y el ejercicio de fe que hay que hacer en el VAR y los arbitrajes es mejor no hablar. Al final la costumbre termina por aceptarse. En España, por desgracia, ha terminado sucediendo. Pero ni eso ni el césped son excusas que calmen la realidad de los colchoneros. Adiós a LaLiga en febrero y con el FC Barcelona afilando sus cuchillos para la Copa.
La última bala del Atleti
No es una temporada atípica en el Atlético. Los últimos años se resumen en un mismo guion. Un equipo grande en casa y pequeño a domicilio. Una ilusión desbordada que llega a su final en los meses de febrero y marzo. En LaLiga, salvo milagro inesperado, todo se resume ya a la pelea por la tercera posición.
Y en Champions, con la eliminatoria ante el Brujas en el horizonte, la capacidad de soñar es limitada. Así, a estas alturas, al Atleti le queda un único objetivo real: la Copa del Rey. Cierto es que las semifinales ante el FC Barcelona se antojan un Everest complicado de escalar. Pero igual de verdadero es que el Atleti está a solo tres partido de levantar un título.
Y en el partido a partido de Simeone aparece el primero de ellos. Una ida de semifinales en un Metropolitano que busca recuperar su fortaleza. El Bodo/Glimt y el Betis la han superado, ahora el Barça amenaza con hacerlo. Un problema que podría tirar por tierra la gran bala rojiblanca de la temporada. Y un punto de inflexión para un Atleti que igual da una de cal que ofrece una de arena.


