Sin ideas, sin fichajes… y sin fútbol

enero 31, 2026

El Atlético de Madrid cerró un mes de enero para el olvido con un empate sin goles ante el Levante en el Ciutat de València. Sin embargo, el resultado es lo de menos en una noche que dejó una imagen escalofriante: Sørloth abandonando el estadio en camilla y camino al hospital tras un brutal choque de cabezas. El equipo de Diego Pablo Simeone no solo perdió fluidez, sino que vio cómo el infortunio se cebaba con su plantilla en forma de lesiones en cadena.

El choque que congeló el Ciutat

El partido nació con un Atlético que quería mandar, con Nico González intentando ser el faro en ataque, pero todo se detuvo en el minuto 22. Un impacto violento entre las cabezas de Sørloth y Matías Moreno dejó a ambos jugadores tendidos sobre el césped. La gravedad fue evidente al instante, los compañeros pedían la entrada de las asistencias con urgencia. El noruego, con una conmoción, tuvo que ser trasladado directamente al centro médico, dejando un vacío emocional y táctico en el equipo.

La imagen del descanso resumió el estado de ánimo del club: Simeone se quedó solo en el banquillo, pensativo, en un silencio absoluto mientras el estadio se vaciaba por unos minutos. El Cholo, ante el tablero de su mente, buscaba soluciones a una plaga de bajas que no deja de crecer.

La maldición de la enfermería y la sequía de Julián

Si la baja de Sørloth no fuera suficiente, la segunda mitad fue un goteo constante de malas noticias. Pablo Barrios, que volvía a ser el motor del medio campo, sintió un pinchazo muscular y tuvo que pedir el cambio de inmediato. Poco después, Marcos Llorente también se retiró aquejado de molestias, dejando al Atleti sin sus pulmones habituales.

En punta, el drama es goleador. Julián Álvarez, que entró por el lesionado Sørloth, prolongó su calvario particular. La Araña encadena ya 11 partidos de Liga sin marcar, su peor racha en Europa. Lo intentó de cabeza y con un remate forzado en el descuento, pero la portería de Ryan parece tener un candado invisible para el argentino.

Debut de Jano y el ángel Oblak

Entre tanta sombra, hubo un pequeño destello de luz con el debut de Jano Monserrate. Con solo 20 años, el canterano saltó al césped para intentar dar algo de luz a un equipo apagado, una señal clara de la escasez de efectivos que sufre Simeone ante el inminente cierre de mercado.

El punto, al menos, se salvó gracias a la jerarquía de siempre. Jan Oblak apareció en el 75′ con una mano salvadora a disparo de Dela para evitar que el desastre fuera total. El Atleti termina enero agotado, herido y con la mirada puesta en un mercado de fichajes que ya no es un deseo, sino una necesidad de supervivencia.