El equipo de Íñigo Pérez visita al Real Madrid tras tres derrotas seguidas y con el foco puesto en recuperar su identidad pese al ruido extradeportivo.
El Rayo Vallecano afronta este domingo una de las salidas más exigentes de la temporada. La visita al Bernabéu llega en un momento delicado para el conjunto franjirrojo, necesitado de competir y sumar para no verse comprometido en la zona baja de la clasificación.
El duelo, correspondiente a la jornada 22 de LaLiga, pone a prueba a un Rayo castigado por los resultados recientes, pero decidido a aferrarse a su identidad y a su modelo de juego pese a las dificultades.
Un Rayo entre la crisis deportiva y el ruido exterior
La semana previa al choque ha vuelto a estar marcada por asuntos ajenos al fútbol. Las quejas de la plantilla por las instalaciones y la estructura del club han generado un ambiente enrarecido, aunque Íñigo Pérez quiso restarles peso: “Están siendo semanas convulsas en cuanto a situaciones que tienen que ver más con la logística y la estructura, pero no nos debe quitar energía para el aspecto futbolístico”, explicó el técnico, convencido de que el contexto no condicionará el rendimiento del equipo. “No creo que les afecte en la concentración del partido contra el Madrid”, añadió.
En lo estrictamente deportivo, el Rayo acumula tres derrotas consecutivas entre Liga y Copa, con sensaciones preocupantes, sobre todo lejos de Vallecas. El equipo ha perdido solidez defensiva y eficacia en momentos clave, especialmente en los tramos finales y en acciones a balón parado, un aspecto que el propio entrenador reconoció como asignatura pendiente: “Debemos mejorar en la interpretación de los minutos finales y en la defensa del balón parado, porque eso nos está pasando factura”.
Identidad como bandera ante un gigante
Pese al mal momento, Íñigo Pérez fue claro en su mensaje y no habrá volantazos tácticos.
“La clave es recuperar nuestra identidad. No tengo capacidad, con el tren en marcha, de mutar a otra forma de jugar y obtener resultados”, afirmó, defendiendo un modelo que ha permitido al Rayo competir de tú a tú en escenarios exigentes. “Estos dos años han sido positivos y debemos ir hacia escenarios reconocibles, añadiendo mejoras, no cambiando el rumbo”.
El precedente de la primera vuelta, con un empate sin goles en Vallecas, refuerza ese discurso. El técnico recordó que incluso haciendo partidos muy completos en Chamartín, el resultado no siempre ha acompañado: “Si no hacemos un partido excelso será casi imposible. Incluso haciéndolo el año pasado no lo conseguimos”.
Bajas y altas
En el apartado de la plantilla, el Rayo con una única baja confirmada, la de Unai López, que arrastra molestias en el aductor. “No parece una lesión preocupante en el tiempo”, tranquilizó el entrenador. La noticia positiva es la recuperación de Mumin, que ya cuenta con el alta médica, y la disponibilidad de Andrei Ratiu, que estará apto para el encuentro.
Íñigo también tuvo palabras para algunos nombres propios. Sobre Ilias (recién llegado),destacó su impacto inmediato: “Es un fichaje muy importante. Genera un caos diferencial y se encuentra cómodo en espacios reducidos”.
En cuanto al respaldo institucional, el técnico se mostró tranquilo: “Siento el apoyo del club y de la afición. Yo me siento bien y es una suerte tener ese respaldo”.
El Bernabéu, un reto mayúsculo
Enfrente estará un Real Madrid obligado a ganar para seguir presionando al liderato, con la reacción como palabra clave tras su último tropiezo europeo. Íñigo no espera concesiones: “Con equipos tan poderosos, perder antes es peligroso. Tienen una capacidad mental muy alta y no creo que les afecte lo ocurrido entre semana”.
El escenario no invita al optimismo, pero sí a la resistencia. El Rayo sabe que puntuar en el Bernabéu es una misión casi imposible, aunque también una oportunidad para cambiar la dinámica y reforzar la confianza. “Hemos hecho partidos buenos aquí y hemos perdido, pero la referencia es clara, competir desde nuestra identidad es la única forma de tener opciones”.
El derbi se presenta así como un examen de carácter para un Rayo Vallecano necesitado de respuestas, dentro y fuera del campo, que buscará algo más que puntos. Quiere recuperar sensaciones y volver a reconocerse a sí mismo.


