El Barça salió vivo del Pireo en lo aritmético, pero tocado en sensaciones. Los azulgrana cayeron ante Olympiacos en un duelo directo de Euroliga marcado por dos grandes apagones: uno al inicio y otro en el desenlace. Entre ambos, el equipo de Xavi Pascual fue capaz de resucitar de manera brillante, incluso de ponerse por delante, pero acabó pagando demasiado cara su irregularidad frente a un rival que no perdona errores en casa.
La puesta en escena del conjunto griego fue demoledora. Intensidad máxima, dominio físico en la pintura y transiciones vertiginosas que dejaron al Barça sin respuesta. Vezenkov marcó el camino desde el primer minuto y la sangría en pérdidas y rebotes defensivos permitió a Olympiacos abrir una brecha que llegó a ser de 17 puntos en un primer cuarto para el olvido (27-13).
Con el partido al borde del naufragio, apareció Darío Brizuela para sostener al Barça. El escolta asumió galones, castigó desde el triple y mantuvo a los suyos con vida en una primera mitad plagada de errores, pero que al menos terminó con una diferencia asumible al descanso (46-37). Las pérdidas seguían siendo un problema, pero el marcador ya no era una losa.
Tras el paso por vestuarios llegó la mejor versión azulgrana. El Barça subió líneas, cerró mejor el rebote y encontró fluidez ofensiva con Vesely, Punter y un Will Clyburn que reaparecía tras mes y medio de baja. El estadounidense, con personalidad y acierto exterior, fue clave para culminar una remontada que parecía impensable minutos antes. Un espectacular parcial permitió a los catalanes no solo igualar el partido, sino cerrar el tercer cuarto por delante (59-64).
Sin embargo, el esfuerzo no tuvo continuidad. En el último cuarto regresaron los viejos fantasmas: pérdidas inoportunas, malas decisiones en ataque y concesiones defensivas. Olympiacos, liderado de nuevo por Vezenkov y sostenido por un dominante Tyrique Jones en la pintura, castigó cada error hasta recuperar el control del encuentro. Un triple decisivo de Walkup terminó de inclinar la balanza en un final que dejó sin opciones al Barça.
La derrota (87-75) deja un sabor amargo, aunque los azulgrana lograron salvar el ‘basket-average’ gracias a una canasta final de Vesely. Vezenkov fue el máximo anotador del partido con 20 puntos, bien acompañado por Jones, mientras que Brizuela y Clyburn fueron las notas más positivas del lado barcelonista. En el Pireo, ante un rival de este nivel, no basta con reaccionar: hace falta rozar la perfección durante 40 minutos. Y el Barça solo lo logró a ratos.


