Albacete vence 3-2 al Real Madrid: Alberto González celebra un sueño cumplido

enero 15, 2026

El Carlos Belmonte vivió una noche que ya forma parte de la historia del Albacete Balompié. La victoria por 3-2 ante el Real Madrid no solo supuso una gesta deportiva, sino también una explosión de emociones, una de esas noches que el tiempo convierte en leyenda. 

En la sala de prensa, todavía con la euforia latente, el entrenador Alberto no podía ocultar su emoción: “Estamos eufóricos, como comprenderás. Es un sueño cumplido.”, declaró el técnico manchego. González recordó aquella premonitoria rueda de prensa previa en la que habló de imaginarse entrando y saliendo del Belmonte con una victoria histórica del Albacete. “Hacer un partido tan completo, ganar y hacer feliz a tanta gente es un motivo de orgullo y de satisfacción máximo”, añadió.

Un triunfo para toda una generación

La victoria ante el Real Madrid no fue solo un resultado deportivo. Fue, como reconocía un periodista en la rueda de prensa, “historia pura” para generaciones de aficionados que nunca habían visto ganar a su equipo frente al gigante blanco. Alberto, consciente del peso simbólico del momento, lo describió con emoción: “La gente tenía ganas de vivir este partido y lo ha hecho intensamente desde el minuto uno. Poder completarlo así es para estar muy contentos”.

El ambiente en el estadio fue el reflejo de esa comunión entre equipo y afición, algo que el técnico destacó como una de las claves del triunfo: “Desde el minuto uno se generó esa conexión equipo-afición que hablábamos en la previa. Ese clima hace que puedan pasar cosas como esta remontada en el descuento”.

Orden, mentalidad y fe hasta el final

Más allá del sentimiento, Alberto quiso poner en valor el trabajo táctico del equipo. Subrayó el orden y la fortaleza mental como las claves para igualar y superar a un Real Madrid que, pese a los empates en los descuentos, nunca logró romper el espíritu local: “El orden ha sido lo principal. Era clave no perder la compostura y tener ayudas constantes. Pero sobre todo, la fortaleza mental fue enorme. Recibimos dos goles en momentos críticos y el equipo respondió con una convicción tremenda”.

Los jóvenes también tuvieron su noche

También hubo espacio para elogiar a los jóvenes futbolistas del equipo, a los que no dudó en dar protagonismo y respondieron con una madurez extraordinaria. “Se han ganado su sitio en la Copa, en la Liga y en la plantilla. Están trabajando todos los días para seguir creciendo y demostrar su nivel”, afirmó, dejando claro que la valentía forma parte de su idea de fútbol.

Vivirlo con tranquilidad y disfrutar

Curiosamente, Alberto confesó haber vivido las horas previas con serenidad: “Me decían que cómo podía estar tan tranquilo, pero lo viví con normalidad. Teníamos mucho que ganar y poco que perder. Si el equipo ponía la ilusión y competía bien, ya habíamos cumplido”. Ese enfoque calmado y realista parece haber sido parte de la receta del éxito. Una filosofía que trasladó al vestuario y que terminó reflejándose sobre el césped.

El técnico del Albacete también fue consciente del desafío que supone canalizar la emoción de una noche histórica hacia los desafíos que vienen: “Es complicado gestionar la euforia. Hoy hay que disfrutarlo porque es justo y necesario, pero mañana volveremos a la realidad de la Liga. Intentaremos aprovechar esta inercia para seguir conectados con nuestra afición”, explicó.

Un mensaje de respeto hacia el rival

Preguntado por la situación del Real Madrid, González mostró respeto absoluto: “Es un gran equipo, capaz de todo y seguro que saldrá adelante”, evitando cualquier análisis interno del rival.

El histórico 3-2 quedará grabado no solo por el marcador, sino por la emoción colectiva que envolvió al Carlos Belmonte. Fue la noche en que un equipo humilde desnudó al gigante, en que la ilusión pudo más que la lógica y en que una ciudad entera volvió a creer.

El Albacete no solo venció al Real Madrid; venció al tiempo, a la historia y a la costumbre. Y lo hizo desde el trabajo, el orden y la fe. Ahora, el reto será transformar esa hazaña en impulso para la Liga, mantener viva la llama de un grupo que ha demostrado que, cuando el Belmonte late, todo es posible.