El Rayo Vallecano cumplió en una noche incómoda y fría en Los Cármenes. El conjunto franjirrojo remontó el gol inicial del Granada CF (1-3) y selló su billete para los octavos de final de la Copa del Rey, una eliminatoria marcada por la reacción visitante tras el descanso… y por la autocrítica de su entrenador.
Un inicio cuesta arriba y un cambio tras el descanso
El partido comenzó torcido para los vallecanos. El Granada salió con más energía y encontró premio pronto gracias a Pablo Sáenz, que aprovechó un rechace dentro del área para adelantar a los nazaríes. El Rayo, incómodo y poco preciso, sufrió durante una primera parte que no dejó satisfecho a su técnico.
Tras el encuentro, Íñigo Pérez fue claro:
“La primera parte no me ha gustado nada y la segunda sí hemos sido nosotros. Eso nos ha valido para solventar la eliminatoria”
La charla del descanso no fue táctica, sino emocional. El técnico apostó por apelar a la conexión del grupo y la respuesta fue inmediata. Nada más volver del vestuario, Álvaro García igualó el choque con un disparo desde la frontal que terminó colándose tras un desvío defensivo. El partido cambió por completo.
Pedro Díaz lidera la remontada
Con el control ya en manos del Rayo, el segundo tanto llegó desde lejos. Pedro Díaz se animó desde la frontal y, con la colaboración del meta local, firmó el 1-2 que confirmaba la mejoría franjirroja. El propio Íñigo Pérez quiso proteger al centrocampista tras el partido: “El segundo año en Primera es el más complejo. Pedro es un jugador vital para nosotros y tiene que volver a jugar libre”
El Granada lo intentó con más corazón que claridad, pero el desenlace terminó de teñirse de infortunio local. En el descuento, Flores introdujo el balón en su propia portería, cerrando una noche que dejó al Rayo en la siguiente ronda.
Vallecas sigue esperando la Copa
El triunfo en el Nuevo Los Cármenes confirmó también una tendencia: el Rayo continúa lejos de casa en la competición copera. Y así seguirá tras el sorteo de octavos.
El Alavés, próximo obstáculo en Copa
El sorteo celebrado en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas emparejó al Rayo Vallecano con el Deportivo Alavés. La eliminatoria se disputará en Mendizorroza, por lo que Vallecas volverá a quedarse sin fútbol copero.
Será un duelo exigente, con un billete para cuartos en juego y con el VAR ya en funcionamiento. El horario aún está por confirmar, pero el reto es claro: seguir avanzando en un torneo que el vestuario quiere tomarse muy en serio.
Íñigo Pérez y el mensaje a la afición
Más allá del césped, el técnico franjirrojo dejó una reflexión que no pasó desapercibida sobre la escasa entrada en el estadio: “Los aficionados están cansados de horarios y precios. Ojalá en 2026 se les ayude más, seguro que hoy habría venido más gente”. Un mensaje directo, sincero y poco habitual.
El Rayo no fue reconocible durante 45 minutos, pero sí lo fue cuando más lo necesitaba. Reacción, goles y billete a octavos. La Copa sigue viva para los de la Franja.


