La derrota por 3-2 frente a Racing en los cuartos de final del Torneo Clausura terminó de sentenciar una de las temporadas más decepcionantes de River Plate en los últimos años. El equipo de Marcelo Gallardo, que llegó a Avellaneda con la obligación de ganar para sostener sus últimas aspiraciones, volvió a tropezar en un partido repleto de emociones, pero también de errores que reflejaron el mal año futbolístico del club.
Racing abrió el marcador temprano gracias a Santiago Solari, y aunque River logró dar vuelta el resultado con los ingresos y goles de Ian Subiabre y Juan Fernando Quintero, aplicando la ley del ex, no pudo mantener la ventaja. Un autogol de Martínez Quarta y un remate de Gastón Martirena en tiempo agregado sellaron el triunfo definitivo para Racing, dejando al Millonario con otra eliminación en un 2025 marcado por las frustraciones.
La caída ante Racing no solo lo dejó afuera del Clausura: se sumó a una lista que ya incluía la eliminación en la Libertadores, en la Copa Argentina y las pocas posibilidades de clasificar al torneo continental de 2026. Para un club acostumbrado a pelear títulos y que es reconocido por ser uno de los mejores del continente, el balance fue devastador: diez derrotas en los últimos trece partidos, incluidas caídas dolorosas en el Monumental y un Superclásico perdido ante Boca.
Las posibilidades de que River clasifique a la Copa Libertadores 2026 son escasas, por no decir nulas. El equipo no depende de sí mismo y solo ingresaría a la zona de repechaje en caso de que Boca, Argentinos Juniors o Lanús se consagren campeones de la Clausura, ya que de producirse esa situación se liberaría un cupo que podría quedar destinado a River. Por el momento, el club está clasificado para la Copa Sudamericana, al ocupar el cuarto puesto en la tabla con 53 puntos.
Ante esta crisis deportiva la dirigencia comenzó un proceso de limpieza que involucra a diez jugadores, varios de ellos históricos, entre los que figuran Milton Casco, Ignacio Fernández, “Pity” Martínez, Federico Gattoni, Enzo Pérez, y el colombiano Miguel Angel Borja. Otros, como Fabricio Bustos, Paulo Díaz, Sebastián Boselli o Facundo Colidio, serán ofrecidos a otros clubes para que River pueda empezar un buen proyecto deportivo trayendo nuevos jugadores.
Pese al contexto, Gallardo mantendrá su cargo tras haber renovado meses atrás, aunque ya pidió refuerzos en posiciones clave. Su continuidad divide opiniones, pero en el club consideran que el entrenador tiene la capacidad de conducir la reconstrucción deportiva.
Con un año sin títulos, múltiples eliminaciones y decisiones estructurales en marcha, River enfrenta ahora un receso que será determinante para su futuro inmediato. El desafío será recuperar la identidad y la competitividad que lo llevaron a dominar el fútbol argentino durante la última década.


