El Rayo Vallecano vuelve a la acción este domingo a las 14:00 h, con un desafío marcado en rojo: el Carlos Tartiere. El conjunto de Íñigo Pérez afronta la jornada 13 con la intención de prolongar su buena dinámica reciente y mantenerse en la pelea por los puestos europeos, en un escenario históricamente exigente y ante un Real Oviedo que llega al límite.
Un Rayo lanzado
El equipo franjirrojo aterriza en Asturias reforzado tras las sensaciones positivas de las últimas semanas. El empate ante el Real Madrid antes del parón confirmó que el Rayo puede competir con cualquiera y que su propuesta sigue asentándose con personalidad.
“Lo más importante es que la unión siga creciendo”, destacó Íñigo Pérez, subrayando que el grupo encara este tramo antes de Navidad con determinación. El técnico insistió en que el duelo tiene un fuerte componente emocional: “La clave es pensar en el Oviedo. Me parece un partido muy importante, sobre todo en el tema emocional”.
En el plano deportivo, el entrenador confirmó que Alemão estará disponible pese al susto sufrido días atrás: “Tuvo un percance, pero volvió con el grupo y estará preparado”. No ocurre lo mismo con Luiz Felipe, cuyo regreso aún requiere cautela: “Que vaya convocado no significa que vaya a jugar”.
También hubo buenas noticias en torno a Pedro Díaz, cuya lesión será menos grave de lo previsto, y elogios para la renovación de Rațiu, a quien considera “un ejemplo de evolución y compromiso”.
Un Oviedo herido
Enfrente estará un Real Oviedo que necesita reaccionar cuanto antes. Los asturianos, colistas y con problemas de gol, encadenan cinco partidos sin ganar y ven este encuentro como un punto de inflexión.
Luis Carrión, que aún no ha logrado estrenar su casillero de victorias en Primera, fue claro en su mensaje: “No deberíamos tener miedo a perder. Hay que ser un equipo valiente”. El técnico apuesta por un equipo protagonista y reconoce que su plantilla rinde peor en bloque bajo, por lo que se espera un Oviedo agresivo en la presión y buscando dominar.
Carrión elogió al rival y advirtió de su peligro en transiciones: “El Rayo sabe perfectamente a lo que juega. Presionan alto y es un equipo peligroso cuando recupera”.
El Tartiere
Íñigo Pérez no escondió el respeto que le merece tanto el entorno como la situación del rival: “Es una afición muy fiel, que lleva la historia dentro. Vamos a un campo donde la gente empuja los 90 minutos”.
El Rayo, que fuera de casa ha mostrado fiabilidad a pesar de tropiezos puntuales, sabe que un triunfo en Oviedo puede acercarle a puestos europeos, ahora a solo tres puntos y fortalecer aún más la sensación de crecimiento del proyecto.
Íñigo lo tiene claro, no es una cuestión únicamente de ganar, sino de hacerlo desde una identidad compartida. “No es el Rayo de Íñigo. Es el Rayo de todos. No solo es ganar, sino con quién lo haces”.
Mientras el Oviedo pelea por tomar aire y escapar del fondo de la tabla, el Rayo quiere seguir mirando hacia arriba antes de afrontar el siguiente compromiso europeo.


