El FC Barcelona tiene un problema. Y considerable. Pedri González estará fuera al menos un mes por una rotura del bíceps femoral de la pierna izquierda, justo cuando el calendario se pone imposible y el equipo necesita hilar fino en el centro del campo. Sin él, Hansi Flick pierde una pieza clave, al único futbolista que no había descansado ni un solo minuto en Liga, Copa y Champions. 1.099 minutos en 13 partidos. Era intocable.
Pero hay algo de lo que nadie habla, Quim Junyent está ahí. Y no es un canterano más. El joven de 18 años, cerebro puro con dorsal de mediocampista, es el futbolista de La Masia que más se parece a Pedri. Mismo perfil, misma forma de pensar el juego, misma pausa. Podría ser justo lo que el Barça necesita para no hundirse sin el canario.
Casadó no basta (y eso no es una crítica)
Frenkie de Jong será titular junto a Marc Casadó, eso está claro. Pero seamos sinceros, Casadó es otra cosa. Puro músculo, intensidad, recuperación. Un jugador que se deja la piel en cada balón dividido, perfecto para robar y dar solidez… pero no es un organizador. No tiene esa pausa de Pedri, esa visión, ese criterio para dictar cuándo acelerar y cuándo frenar.
Y ahí entra Junyent. Porque lo que el Barça necesita ahora (con partidos contra Celta, Athletic, Chelsea, Alavés, Atleti…) es precisamente eso, alguien que piense el partido junto a Frenkie. Que conecte líneas, que haga fluir el balón con cabeza. La dupla De Jong – Junyent podría funcionar de maravilla, uno pone el físico y la potencia, el otro el cerebro y la elegancia. Músculo y pausa.
Un ajedrecista sobre el césped
Lo de Junyent tiene truco. Su padre es jugador de ajedrez, y el chico heredó el gen. Campeón de Cataluña sub-8, compitiendo en torneos hasta los 12 años mientras otros se veían la televisión. Y eso se nota en el campo. Piensa como ajedrecista, dos jugadas por delante. Sabe cuándo sacrificar la posición para ganar ventaja después. Busca el movimiento perfecto como si estuviera calculando un jaque mate.
Sobre el césped, esa inteligencia se convierte en magia. Junyent sabe cuándo pisar el acelerador y cuándo levantar el pie. Ve espacios antes de recibir. Su primer control es limpio, siempre orientado para crear ventaja. Y ese pase entre líneas… es milimétrico. Con 1,71 metros y siendo ambidiestro, hasta físicamente recuerda a Pedri, compacto, elegante, tácticamente más maduro de lo que le corresponde por edad.
Controla el ritmo como pocos de su generación. Cuando el rival aprieta arriba, encuentra la salida. Cuando hay que bajar revoluciones, él impone el tempo. Y cuando toca acelerar, su pase progresivo rompe líneas con una precisión digna de un jugador mucho más experimentado.
El estilo que el Barça echa de menos
Mientras Casadó aporta piernas y sacrificio, Junyent devolvería al Barça lo que más ha echado de menos sin Pedri, control, criterio, visión de juego. Ese futbolista que no corre porque sí, sino que piensa antes de moverse. Prefiere el pase filtrado al cañonazo desde 30 metros. organiza, conecta y hace que el equipo respire.
Esta temporada ya juega en el Barça Atlètic, aunque los minutos en Segunda Federación están llegando con cuentagotas. Pero su carta de presentación llegó la temporada pasada en la Youth League, 11 partidos, 2 goles y 3 asistencias compitiendo contra los mejores jóvenes de Europa.
Lo mejor vino este verano. En el Europeo sub-19, Quim fue uno de los jugadores clave de España. Metió un hat-trick contra Montenegro en fase de grupos, terminó como máximo goleador del torneo y ayudó a la Roja a llegar a la final, donde cayeron ante Francia.
¿Preparado para el salto?
Esa es la pregunta. Flick no tiene miedo a apostar por jóvenes, Casadó es titular indiscutible, Marc Bernal ya había debutado antes de lesionarse gravemente, Cubarsi se ha hecho un hueco en la defensa. ¿Por qué no Junyent?
El calendario aprieta que da miedo. Entre el 9 de noviembre y el 2 de diciembre, el Barça tiene cinco partidos clave. Frenkie no puede jugarlo todo, Gavi sigue recuperándose del cruzado, Bernal apenas ha jugado 45 minutos desde que volvió y Casadó puede ser revulsivo desde el banquillo o incluso competir con De Jong por la titularidad.
Junyent podría ser la sorpresa junto a Frenkie. Un futbolista que entiende el juego como Pedri, que no necesita adaptación porque lleva años viviendo el ADN Barça, y que está preparado. El club lo tiene atado hasta 2026, conscientes de su potencial.
La oportunidad de su vida
La lesión de Pedri abre una ventana que Junyent tiene que aprovechar. No será fácil, ojo. La exigencia es brutal, la presión enorme. Pero si hay algo que caracteriza a los de La Masia es que están preparados para estos momentos.
Flick necesita creatividad. Necesita a alguien que haga pensar al equipo, que conecte con los delanteros, que encuentre el pase que rompa al rival. Casadó aporta músculo, De Jong físico y calidad, pero ninguno tiene esa capacidad organizativa pura de Pedri. Junyent sí.
De momento, el joven catalán sigue trabajando en silencio, esperando su momento. Pero todo apunta a que ese momento está cerca. Porque cuando Flick busque soluciones para llenar el vacío de Pedri, no tendrá que mirar muy lejos.
La solución está en La Masia. Se llama Quim Junyent, juega como Pedri, y podría ser la revelación que el Barça necesita.


