El Atlético de Madrid prolongó su dominio como local con una victoria contundente ante el Sevilla (3-0). El equipo de Diego Pablo Simeone se apoyó en una segunda parte de alto nivel para resolver un partido que había comenzado trabado. Los goles de Julián Álvarez, Thiago Almada y Antoine Griezmann, que alcanzó los 200 tantos en LaLiga, sellaron una noche redonda para los rojiblancos.
Equilibrio y un portero decisivo
El inicio fue del Sevilla. Isaac dispuso de la primera gran ocasión con un disparo que se marchó alto, mientras los visitantes dominaban la posesión. Al Atlético le costó entrar en el encuentro, pero poco a poco fue ganando metros.
Las mejores ocasiones llegaron al filo del descanso: Sorloth obligó a Vlachodimos a intervenir y Nico González estrelló un balón en el palo. El guardameta griego sostuvo al Sevilla en los momentos más delicados de la primera mitad.
Baena asume el mando
Sin Pablo Barrios, Álex Baena fue el cerebro del Atlético. Desde su nueva posición en el centro del campo, el almeriense movió al equipo con criterio y generó las acciones más peligrosas. Su sociedad con Koke permitió al Atleti imponerse con el paso de los minutos, y su golpeo al espacio fue clave para abrir la defensa rival.
Trece minutos que lo cambiaron todo
El encuentro se rompió tras la revisión del VAR en el minuto 61. Nianzou cometió penalti sobre Giménez, y Julián Álvarez no perdonó desde los once metros (1-0).
El tanto liberó al equipo, que se lanzó en busca del segundo. En el 76’, una gran recuperación de Giuliano Simeone acabó en asistencia para Thiago Almada, que empujó el 2-0. Ya en el tramo final, Griezmann cerró el marcador con un derechazo ajustado (89’) que certificó la goleada y lo colocó entre los grandes goleadores de la historia rojiblanca.
El Metropolitano, territorio rojiblanco
El Atlético encadena otro triunfo en casa y mantiene su condición de invicto como local. El equipo se muestra sólido, eficaz y con una notable profundidad de plantilla. Con esta victoria, los de Simeone se consolidan en la parte alta de la tabla y confirman que, en el Metropolitano, pocos pueden discutirles el poder.

