Argentina estará en cuartos de final tras firmar una de las remontadas más espectaculares que se recuerdan en un Mundial. Liderada por un Leo Messi faraónico, autor de un gol y una asistencia, la ‘Albiceleste’ levantó un 0-2 ante Egipto en apenas 15 minutos y mantiene intacto el sueño de revalidar la corona. Larga vida al rey.
Leo Messi al rescate, una vez más
No estaba siendo su mejor partido. Falló un penalti en la primera mitad y parecía poco inspirado en ataque. Pero en el momento más decisivo, cuando Argentina estaba contra las cuerdas y rozaba una eliminación histórica, apareció Messi. El de siempre. Una vez más.

Con 0-2 en contra y apenas un cuarto de hora por delante, Leo decidió desplazarse a la banda derecha, la posición en la que empezó a forjar su leyenda y desde la que tantas alegrías ha regalado al mundo del fútbol. Lo que vino después ya es historia. Desde ese sector dibujó un centro milimétrico a la cabeza del Cuti Romero para el 1-2. Apenas unos minutos más tarde, fue el propio Messi quien firmó el empate tras cazar un balón suelto en el área y enviarlo al fondo de la red, desatando la locura albiceleste en las gradas del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
En el tiempo añadido, Enzo Fernández culminó la remontada con el 3-2 definitivo y selló el pase a cuartos de Argentina, que volvió a sufrir de lo lindo, pero demostró una vez más de lo que es capaz para defender su corona.
Las lágrimas de Messi y una imagen para la historia
Nada más terminar el partido y consumarse el milagro, Leo Messi se derrumbó entre lágrimas sobre el césped. El mejor jugador de todos los tiempos, completamente roto por la emoción, recibió el abrazo de todos sus compañeros, que acabaron manteándolo y regalando una de esas imágenes destinadas a quedar para siempre en la memoria de todos.
Argentina y el mundo del fútbol se rindieron ante un tipo que, a sus 39 años y pese a haberlo ganado absolutamente todo, se resiste a dejar de hacer historia.


