Primera parte
El partido entre Francia e Irak empezaba de una forma peculiar. Los iraquís pateaban el balón al campo rival al más puro estilo Luis Enrique. Sin embargo, no estudiaron bien la táctica, ya que no presionaron lo más mínimo al conjunto galo.
El partido se desarrollaba con control, presión, química y calidad desbordante a la que nos tienen acostumbrados Les Bleus. Los Leones de Mesopotamia solo ofrecían caos y errores innecesarios.
La intensidad asfixiante de los franceses daba resultados en el minuto 14, cuando Mbappé aprovechó la recuperación del balón para hundirlo en la portería de Basil. Las oportunidades de Francia no dejaban de llegar, pero a pesar de su peligrosidad, no lograban el segundo tanto del encuentro. La superioridad futbolística y táctica de la subcampeona de Catar 2022 era más que evidente.
El primer cambio se producía en el minuto 25, cuando Aymen Hussein era sustituido por Al-Hammadi por una supuesta lesión en el muslo.
En el tramo final de la primera parte empezaba a llover, pero los de Deschamps no conseguían crear las goteras en la defensa de los de Graham James Arnold. El partido se adormecía y la mayor posesión de los europeos no se traducía en peligro real para Irak.
Segunda parte
La segunda parte no empezaba a tiempo. La tormenta eléctrica impedía que se reanudara, y el protocolo exigía esperar 30 minutos a que no cayera ningún rayo cerca del estadio de los Philadelphia Eagles, de hacerlo, la cuenta se reiniciaba.
A la 1:30 de la madrugada hora española, los jugadores de Francia e Irak saltaban de nuevo al terreno de juego para calentar y recuperar un mínimo de ritmo de partido. Precisamente cuando las botas de los internacionales pisaban el césped, la lluvia volvía a reinar en el estadio. Sin embargo, si no caía otro rayo, el partido se resumiría a la 1:50. Finalmente un comunicado anunciaba que el encuentro se retomaría a las 2:00.
Sonaba de nuevo el silbato del colegiado y las gradas rugían de nuevo. La emoción de tanto los profesionales y los aficionados se notaba en el ambiente. Sin embargo, los primeros minutos no ofrecieron nada nuevo.
Un saque de portería de Irak regalaba el balón a Olise en el 54, quien asistía a Mbappé que no temblaba para marcar el 2-0 y recortar distancia con Messi para el título de máximo goleador de la historia de los mundiales.
En el minuto 57 y 58, el extremo del Bayern orquestaba otros dos ataques peligrosos a la portería iraquí. Ismael y Tahseen salían del terreno para dar paso a Sulaka y Amyn.
Francia no perdonaba los errores de Irak. Con la presión colectiva, una gran asistencia de Olise y un posicionamiento inteligente de Dembélé, Francia subía el tercero al marcador de las botas del actual Balón de Oro en el 66. Precisamente El Mosquito y Olise eran sustituidos por Cherki y Doué. Graham James Arnold hacía lo propio que los galos y cambiaba a Al-Ammari y Bayesh por Sher y Farji.
Los franceses buscaban a Mbappé constantemente para que pudiera acercarse a Messi en la clasificación de goleador. Sin embargo, el cuero no encontraba la forma de entrar en la portería de Basil. Deschamps metía en el terreno de juego a Malo Gusto y Akliouche por Koundé y Barcola. Mbappé se retiraba por Thuram en el 90.
El encuentro finalizaba con dos minutos de añadido que no dieron para mucho. La tormenta robó el protagonismo a Mbappé y alargó el partido hasta las 3 horas y 48 minutos.
Ficha técnica
FRANCIA
Goles: Mbappé (14′), (54′), Dembélé (66′).
Amarillas: Ninguna.
IRAK
Goles: Ninguno.
Amarillas: Al-Ammari.


