Vozinha, el muro de Cabo Verde

junio 16, 2026

El veterano portero de Cabo Verde frustró a España con una exhibición de paradas y firmó una de las grandes actuaciones de la historia de su selección.

España disparó, atacó, acumuló posesión y encerró a Cabo Verde durante buena parte del encuentro. Pero se encontró una y otra vez con el mismo obstáculo: Vozinha. El portero caboverdiano, de 40 años, sostuvo a su selección con una exhibición de reflejos, colocación y personalidad para firmar uno de los partidos más memorables de su carrera y regalar a su país un empate histórico en su estreno en una Copa del Mundo.

Un muro imposible de derribar

La estadística dibuja con claridad el asedio. España dominó cerca del 75% de la posesión y acumuló 27 remates, pero fue incapaz de encontrar el camino del gol. Cada llegada terminaba chocando contra el mismo nombre. Vozinha apareció por bajo, por alto y en los mano a mano para desesperar a los atacantes españoles.

Ferran Torres fue uno de los que más sufrió la inspiración del guardameta. El delantero dispuso de varias ocasiones francas, pero siempre encontró una mano, una pierna o una intervención providencial del portero africano. Cuando España parecía más cerca del gol, Vozinha elevaba todavía más el nivel.

Las cifras de su actuación explican el impacto de su partido: siete paradas, seis de ellas dentro del área, y una valoración extraordinaria que le convirtió en el mejor jugador del encuentro.

El líder de la resistencia

Cabo Verde acudía a la cita más importante de su historia futbolística. Era el primer partido mundialista de una selección acostumbrada a desafiar límites. Frente a una de las favoritas del torneo, el plan estaba claro: resistir.

Y para resistir hacía falta un líder. Vozinha asumió ese papel desde el primer minuto. Ordenó a la defensa, transmitió calma cuando el partido parecía inclinarse definitivamente hacia España y convirtió cada parada en un mensaje para sus compañeros: era posible aguantar.

El empate final tuvo algo de hazaña colectiva, pero también mucho de obra personal. Al término del encuentro, el portero fue elegido mejor jugador del partido y abandonó el terreno de juego entre lágrimas, consciente de que acababa de escribir una página imborrable para el fútbol caboverdiano.

Una vida construida a contracorriente

La historia de Vozinha tiene tanto valor como sus paradas.

Su nombre real es Josimar José Évora Dias. Nació en Mindelo, en la isla de São Vicente, y su padre lo bautizó en homenaje al futbolista brasileño Josimar, una de las sensaciones del Mundial de México 1986. Con el paso de los años, aquel niño acabaría convirtiéndose en el héroe que su país necesitaba.

Su camino hacia la élite nunca fue sencillo. Debutó tarde como profesional, recorrió clubes de Cabo Verde, Angola, Moldavia, Portugal, Chipre y Eslovaquia antes de consolidarse internacionalmente. Actualmente defiende la portería del G.D. Chaves portugués y lleva más de una década siendo el guardameta de referencia de la selección nacional.

Con más de ochenta internacionalidades, es uno de los futbolistas más importantes en la historia de Cabo Verde y uno de los jugadores con más partidos disputados con la camiseta nacional.

Las lágrimas de un sueño cumplido

La emoción que mostró al finalizar el partido no era únicamente deportiva.

Vozinha explicó después que llevaba toda una vida esperando un momento como aquel. Recordó a sus abuelos, que le criaron durante buena parte de su infancia, y lamentó que su madre no pudiera estar presente en el estadio para compartir una noche tan especial.

Por eso lloró. Porque detrás de cada parada había décadas de sacrificio. y detrás de cada despeje había kilómetros recorridos lejos de casa. Porque detrás de cada intervención estaba el sueño de un país pequeño que se negó a sentirse inferior frente a una potencia mundial.

La primera gran historia del Mundial

Los Mundiales siempre dejan héroes inesperados. Jugadores que aparecen desde escenarios improbables para desafiar la lógica del fútbol.

En Atlanta, ese héroe fue Vozinha.España se marchó con la sensación de haber dejado escapar dos puntos. Cabo Verde celebró el empate como una victoria. Y en el centro de todo quedó la figura de un portero de 40 años que convirtió su portería en una fortaleza inexpugnable.

Durante noventa minutos, España atacó. Vozinha resistió.Y eso fue suficiente para entrar en la historia.